Nací en Mugardos un pueblo precioso a orillas de la ría de Ferrol, viví mi infancia a caballo entre Mugardos y Maniños, pueblos costeros de gente labriega y marinera. Mis antepasados tanto maternos como paternos no eran marineros, vivían en la Galicia profunda, esa en la que se vive plenamente del campo, trabajando todas las familias para un único y rico terrateniente por cuatro pesetas. Esa en la que la sangre celta, aún esta tan arraigada como el primer día… Siempre recordaré a mi abuela paterna ahuyentando las Pegas, una especie de cuervo blanco y negro con un gruñido muy feo, que según ella, era ave de mal agüero.
¿Cómo no me voy a sentir Gallega? si desde mi niñez, oí cuentos de meigas, ánimas en pena y mil supersticiones mas que iré detallando poco a poco en este Blog.
Pero cuando realmente sentí todas esas tradiciones en mi alma, cuando realmente sentí a Galicia mía, cuando realmente la eche de menos al igual que a mi gente, fue cuando por trabajo me tuve que mudar a la otra punta de España. Vivo en Málaga desde hace cuatro años, y desde el primer mes sentí morriña. He escrito una poesía a Galicia desde el fondo de mi corazón, aunque no he estudiado periodismo, ni nadie me ha enseñado a escribir, espero que sea del agrado de quien la quiera leer, y perdonad todas las faltas de gramática, que podáis apreciar.
POESIA A MI TIERRA
Entiendo biean a esos grandes poetas,
a esos que emigraron en años de postguerra,
a esos que añoraban, paisaje y panderetas,
a ese que aún fuera, a su buean Tierra se aferra.
Mas duro sería en tiempos de la guerra,
pasando hambre, miseria y grandes penas,
abandonar lo que conoces, ¡abandonar tu tierra!
Duro siempre fué decir adios, a la sangre de tus venas.
II
¿Cómo huele Galicia? Quizás buen galleno, no lo sepas...
tiene un aroma El Norte, distinto al de las Mesetas,
una mercla es su olor, de Frescor y de Pureza,
muy simple la respuesta, se bede a su Naturaleza.
III
La Costa, con susgrandes olas y gaviotas,
con su belleza indiscutible y su bravura al viento.
¿Quién observándola no sintió una de sus gotas?
¿Quién observándola no sintió temor y falta de aliento?
Tan bella es, como curel y poderosa,
tantas alegrías da, como tantas muertes se lleva.
¡A ti te suplico! Mi virgencita Gloriosa
Cuida mucho a esos hombres que viven de ella.
IV
El campo, ¿qué decir de él? Verde oscuro....
Verde si, porque verde es el campo, el monte....
verdes tambien las praderas, aroma puro
el que desprende, tanto la tierra como su gente.
Gentes labriegas, tan famosas y buenas
que viven aún del campo, de sus frutos y ganado,
a ellos, despreciamos llamándoles ¡aldeanos!
mas sin ellos ¿qué haríamos? Te lo has preguntado,
¿sin la carne del ganados que se alimenta en sus campos,
sin los frutos que riegan y abonan con grado, y
sin la leche de esas vacas, que piden ser ordeñadas?
PARA TI ESTE VERSO, MI QUERIDO Y BUEN LABRIEGO.

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